Hoy he visto en las noticias
a 2014 en su despacho oficial y se le ve agobiado, su teléfono echa humo, todo
el mundo ha depositado en él sus esperanzas.
Hemos formulado tantos deseos en
los brindis familiares, que al pobre año (aunque quiere satisfacer a todos como
novato bien intencionado) no le salen
las cuentas. En el primer contacto con
su antecesor no han faltado los reproches: “2013, viejo amigo, el tiempo es oro,
dicen y tú me dejas un déficit anual de aúpa”.
“Siento la herencia envenenada, 2014, pero en este país se pierde el
tiempo tanto como el oro”. Y tras el
flamante traspaso de poderes (ante sus Majestades los Reyes mágicos del Palacio
de Oriente), el año saliente le ha dejado las cosas claras al recién llegado: “Tómatelo
con calma 2014, tendrás que atender deseos irreconciliables. Por ejemplo, hay un
porcentaje importante de
catalanes que te pedirán la independencia y otros muchos españoles querrán lo
contrario. O también, en una ciudad del
sur, algunos te demandarán la puesta en marcha de un tranvía y otros tantos de
darán la paliza deseando lo opuesto”. De modo que el novato le inquiere abrumado: “¿Y qué debo hacer oh sabio y experimentado
año viejo: recurrir a un comité de expertos; tratar de hallar la solución en la
sabiduría popular, o buscar en la
mística cabalística?”. “Déjate de rollos y escúchame bien, tu mandato
es de un año, hoy tienes mayoría absoluta en el calendario pero el 31 de diciembre
te van a dar la patada fijo para nombrar a otro año y nadie te va a agradecer
los servicios prestados, así que hazme caso, lo que tienes que hacer es poner
cara de escuchar a todo el mundo y parecer preocupado, sobre todo cuando haya
cámaras delante y lo fundamental es que tienes que darle largas a todos,
mediante buenas palabras y gestos para la galería, tratando siempre de ganar
tiempo a toda costa. Que dentro de doce
meses podrás respirar tranquilo y le tocará a otro apechugar con todas estas
urgencias inaplazables”. Y me temo que
el nuevo año ha tomado buena nota: “Sí, creo
que 2013 tiene razón. Lo siento 2015
pero tú harás lo mismo, y si no, al tiempo”.
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