Nada, que por lo visto se nos
acaba el chollo. Que, en fin… que se
termina el mundo, o al menos eso predijeron los mayas (que sabían de esto un
rato largo) hace unos cuantos siglos; pero resulta que la cosa caduca en estos
días, o sea que llega al vencimiento el último plazo de la hipoteca y tal, y
debe de ser que no hemos pagado el mundo por completo, (qué mala cabeza la
nuestra, quien nos manda meternos en un planeta tan céntrico y amueblado con lo
mal que está todo). Y eso; que seguramente
los que mandan nos apremian, por no se
sabe bien qué cantidad (como nunca leemos la letra pequeña), y que nos tenemos
que largar de este planeta, y a ver en
dónde nos metemos ahora, que somos una familia tirando a numerosa, la
humanidad. Y en los tiempos que corren,
chollos no quedan; que cualquier planetilla de segunda cuesta un pastón
alquilarlo y que tampoco tenemos buena prensa los seres humanos, y en según qué
barrios y qué galaxias no nos quieren ver ni en pintura. Y en fin, a lo mejor la cosa no va a más y
tan solo se trata de una profecía alarmista o que nos quieren dar un sustillo
las autoridades que mueven el cotarro para ver si nos ponemos las pilas y
producimos más y nos quejamos menos, que pa eso nos han traído al mundo los dioses
o la naturaleza o el FMI y el Deutsche Bank o quien sea que mueva los hilos de
todo esto. El caso es que tenemos el
planeta entero hecho un desastre con la prima de riesgo en la estratosfera y
una deuda que es un agujero negro que absorbe todos nuestros esfuerzos por
liberarnos, y esto es un caos cósmico. Y
en esas estábamos , sin saber si nos iban a intervenir las potencias
alienígenas (se especulaba con una intervención en plan invasión de los
ultracuerpos, pa ver si convirtiéndonos en individuos insensibles enfocados
únicamente hacia la producción y el consumo la cosa adquiría mejor cariz; o
también estaba el plan serie B: la clásica intervención en nuestro planeta de
los hombres de negro que se lían a recortar con rayos laser a todo bicho
viviente hasta que las cuentas cuadren…).
Y así estaban las cosas que no sabíamos de dónde nos iban a venir las
intervenciones, las invasiones y los recortes, cuando ahora parece que lo que
se nos viene encima es el fin del mundo, o sea el desahucio, o sea el
apocalipsis doméstico, porque quieras o no, aunque te alberguen en algún
satélite familiar o en cualquier meteorito hospitalario, como en el planeta de
uno no se está en ningún lao… y si entregando las llaves del mundo fuera
suficiente… todavía… pero lo más seguro es que nos exijan, además, seguir
pagando intereses… total… ¡el acabose!
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