jueves, 18 de septiembre de 2014

TRASPASO ANUAL DE PODERES. Enero 2014.



Hoy he visto en las noticias a 2014 en su despacho oficial y se le ve agobiado, su teléfono echa humo, todo el mundo ha depositado en él sus esperanzas.  Hemos formulado  tantos deseos en los brindis familiares, que al pobre año (aunque quiere satisfacer a todos como novato bien intencionado)  no le salen las cuentas.  En el primer contacto con su antecesor no han faltado los reproches: “2013, viejo amigo, el tiempo es oro, dicen y tú me dejas un déficit anual de aúpa”.  “Siento la herencia envenenada, 2014, pero en este país se pierde el tiempo tanto como el oro”.  Y tras el flamante traspaso de poderes (ante sus Majestades los Reyes mágicos del Palacio de Oriente), el año saliente le ha dejado las cosas claras al recién llegado: “Tómatelo con calma 2014, tendrás que atender deseos irreconciliables.  Por ejemplo, hay un
porcentaje importante de catalanes que te pedirán la independencia y otros muchos españoles querrán lo contrario.  O también, en una ciudad del sur, algunos te demandarán la puesta en marcha de un tranvía y otros tantos de darán la paliza deseando lo opuesto”.   De modo que el novato le inquiere abrumado:  “¿Y qué debo hacer oh sabio y experimentado año viejo: recurrir a un comité de expertos; tratar de hallar la solución en la sabiduría popular,  o buscar en la mística cabalística?”.   “Déjate de rollos y escúchame bien, tu mandato es de un año, hoy tienes mayoría absoluta en el calendario pero el 31 de diciembre te van a dar la patada fijo para nombrar a otro año y nadie te va a agradecer los servicios prestados, así que hazme caso, lo que tienes que hacer es poner cara de escuchar a todo el mundo y parecer preocupado, sobre todo cuando haya cámaras delante y lo fundamental es que tienes que darle largas a todos, mediante buenas palabras y gestos para la galería, tratando siempre de ganar tiempo a toda costa.  Que dentro de doce meses podrás respirar tranquilo y le tocará a otro apechugar con todas estas urgencias inaplazables”.  Y me temo que el nuevo año ha tomado buena nota:  “Sí, creo que 2013 tiene razón.  Lo siento 2015 pero tú harás lo mismo, y si no, al tiempo”.

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