Pobre cultura, qué lástima.
Ayer me volví a cruzar con ella por la calle. Pero era la auténtica cultura, la de verdad, la que se patea los escenarios pese a sus
achaques, y anda manchada de pintura hasta las cejas en su lúgubre estudio, y
se deja la vista en las bibliotecas más modestas. No es esa cultura impostora de relumbrón,
inquilina de telediarios y revistas de moda.
El caso es que la pobre cultura está de capa caída, desnutrida, y andrajosa,
no supo ahorrar en los buenos tiempos.
Además como ella es contestataria e insumisa por naturaleza, su carácter
le está acarreando graves consecuencias.
Tiene un par de juicios pendientes, y hace poco le tomaron las huellas
dactilares, y anda sometida a estrecha vigilancia. Cuando yo me la crucé, me contó la pobre
(como nadie le hace mucho caso, cuando
le das conversación te narra su vida y milagros) que le habían hecho los
análisis periódicos que se hace uno cuando llega a cierta edad, y estaba muy
preocupada porque le había salido el IVA por las nubes. Y el caso es que lleva mucho tiempo así, y no
hay manera de bajarlo, y como la cosa no cambie, la pobre puede quedarse
“IVAlida” para toda la vida. Con lo que
ella ha sido, que se la rifaban los mecenas, y era el prototipo de la belleza
universalmente apreciada por las gentes y agasajada por los poderosos. Y ahora está en la miseria, máxime, cuando
la nueva legislación, considera incompatible la pensión de jubilación con los
ingresos por creaciones culturales. Pero
con sus achaques y todo, la cultura resiste, es su naturaleza guerrillera. Que si aguantó el embiste de inquisiciones,
censuras totalitarias y cazas de brujas, también espera sobreponerse al
fundamentalismo y al empobrecimiento moral y cultural que nos aqueja. Y además, que más de uno está deseando verla
criar malvas, y ella no está dispuesta a darle ese gusto a nadie. Porque ella sabe que de pasar a mejor vida, le
acribillarían a homenajes, en los que los mismos que la mantienen en la
indigencia, se pelearían por hacerse la foto, con expresión compungida, junto a
su condecorada y lujosa tumba de solemne mármol.