Esta no es una columna política, que nadie se de por aludido. Solo quiero referirme a una noticia que,
semanas atrás, perturbó la placidez de nuestra villa: un ente sobrenatural había sido detectado en
nuestro Ayuntamiento. La
inusual nueva
pronto se convirtió en la comidilla (sabrosa) de diversos programas dedicados a
lo misterioso de carácter nacional.
Y es que siempre tienen que
venir los de Madrid, a aprovecharse de nuestro patrimonio (inmaterial en este
caso). Y que aquí nos falta iniciativa,
porque se podría haber aprovechado el tirón mediático, para diseñar un pequeño
recorrido esotérico-turístico que enlazara nuestra casa consistorial con la
sede de las caras de Bélmez.
Aunque el asunto, bien mirado, pudiera tener implicaciones
socio-políticas, si el citado ectoplasma acudiera a los plenos, aun sin voto y
sin voz, y acabara erigiéndose en la
representación espiritual de un “espectro social” invisible y silencioso que no
se siente representado por los partidos tradicionales.
Pero el misterioso habitante nocturno del ayuntamiento, también pudiera ser (o no ser) un ente implicado en negocios turbios, uno de
esos “vivos” de antaño que han quedado en nada.
Pero lo dudo, porque el espectro en cuestión no va ataviado como
especulador corrupto de trapicheo urbanístico, sino que la visión fantasmal se
corresponde, parece ser, con una criatura ataviada con su trajecico de primera
comunión, lo que le confiere un punto entre entrañable y melancólico, que a mí
me inspira más ternura que pavor. En
cualquier caso estaría bien que se librara alguna pequeña partida para que
médiums especialistas en la materia condujeran al “anjalico” a recibir la
“Sagrada Forma” que supongo que será su anhelo principal, y total cruzando la
plaza Santa María le atenderían, sin duda, de buen grado.
Imagino que el consistorio tendrá prevista al respecto alguna
actuación, dado que nos arriesgamos a que la criatura (que está en una edad difícil,
muy dada a la rabieta y al pataleo espectral) se nos mosquee y ponga patas
arriba, los ya de por sí complicados, asuntos municipales.
Yo creo que en los tiempos que corren hay que tener “espíritu”
emprendedor, y no dejar que se evaporen negocios de semejante entidad, y quizás
aun estemos a tiempo de convencer al espectro para que colabore en un pequeño
recorrido que además incluya alguna otra estancia municipal especialmente
siniestra, como las catacumbas en las que reposan las momias del silencio administrativo
o una sala que contenga una representación gráfica del espeluznante déficit de
las cuentas públicas, pues de este modo se podría montar un pasaje del terror
“municipal” de lo más completito.
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