Ella había
estado haciendo preparativos desde mucho tiempo atrás para que aquello fuera
inolvidable, y su sonrisa se fue apagando cuando notaba que algunos rehuían
mirarle a los ojos, otros incluso le negaron el saludo. Luego la cosa empeoró aun más: que si unos querían que las banderitas de
adorno fueran todas rojigualdas y otros preferían incluir guirnaldas con los
colores de todas las autonomías, que si a la hora de cantar cumpleaños feliz
tenía que hacerse con la melodía del himno nacional, menudo follón. Y para postre a la hora de la tarta, lo de siempre, a ver a quien le tocaba un
trozo más grande del pastel.
El jueves
pasado, 6 de diciembre, fue el cumple de la Consti. Y después de la celebración, algunos
invitados tuvimos la oportunidad de conversar brevemente con la homenajeada y
ella nos abrió su corazón, necesitaba desahogarse. Y es que de un tiempo a esta parte no se
encuentra cómoda, cada vez le cuesta más
ir al trabajo.
La pobre
Consti, nos confesó que no duerme bien por las noches, padece insomnio, tiene
pesadillas. Es algo parecido a lo que les ocurre a otros escritores famosos,
que han tenido un éxito descomunal con una sola obra, y que luego les cuesta
enormemente continuar su carrera. Todos
conocemos los casos paradigmáticos de Juan Rulfo o de J.D.Salinger que no
completaron ninguna nueva novela después del bombazo que supuso “Pedro Páramo”
y “El guardián entre el centeno” respectivamente. Pero cuando un escritor se encuentra en esa
situación es capaz de redactar artículos, cuentos cortos, piezas menores, sin
embargo nuestra Consti, después de alcanzar la gloria absoluta con su gran best
seller del 78, apenas se ha prodigado después.
Lo único que ha salido de su pluma ha sido la reforma de un par de
párrafos, que no es mucho para 40 años de trayectoria. Y en fin, no seré yo quien critique a nuestra
insigne autora, que fue capaz en un momento complicadísimo de redactar un texto
que ha tenido una enorme trascendencia.
Y aunque algunos consideren que su obra está sobrevalorada, que no es
más que un entretenido texto literario, a veces fantasioso, rozando la ciencia
ficción en algunos pasajes, con párrafos cómicos e incluso un trasfondo
dramático, yo soy de los que piensan que no se puede negar que ha supuesto un
antes y un después en nuestras vidas.
Sin duda no es fácil la situación para nuestra
veterana creadora, su pánico a enfrentarse al folio en blanco se agudiza con el
miedo a no estar a la altura de las expectativas.
Unos cuantos
críticos literarios consideran que ya vale de vivir de las rentas, que la
sociedad ha cambiado en los últimos 40 años y que los personajes, el estilo, el
lenguaje y las tramas argumentales de aquellos días ya no encajan con las
nuevas realidades, que hay que ponerse manos a la obra para lograr un nuevo
consenso, un best seller capaz de acallar las voces de los que reclaman su
retirada y que deje el espacio libre para que otros jóvenes talentos sedientos
de fama y de notoriedad y con muchas ideas y con ganas de comerse el mundo diseñen
una nueva obra en la que quien sabe si pueden tener cabida las nuevas
tecnologías. No sería descabellado
imaginar una nueva constitución en la que los instrumentos de las nuevas
narrativas como los videojuegos o la realidad virtual estuvieran
presentes. Sin duda un diseño
legislativo de esas características se ganaría instantáneamente el aprecio de
las nuevas generaciones, que en definitiva es de lo que se trata ¿no?
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