Desde que
llegó repentinamente a nuestras vidas, por intermediación de la cronológica magia
de los relojes, el año 2015 acude a diario
al gimnasio. Y es que todos
esperamos mucho de él, y no quiere defraudarnos. Por eso, el
joven y vitalista año, se machaca una y otra vez, levantando con
fortaleza las macizas pesas de la maquinaria del reloj, ejercitando sin descanso los engranajes y los
músculos de sus manecillas, tanto de la pequeña como de la grande, confiando en
almacenar fuerzas suficientes para culminar
con éxito sus 365 días de intensa tarea.
Cumple así
con los tradicionales buenos propósitos del nuevo año, cuando al estrenar
nuestro flamante paquete de doce meses, nos concedemos la posibilidad de hacer
borrón y cuenta nueva, de inaugurar una ilusionante página en blanco, de darnos
una oportunidad para mejorar, para cambiar las cosas que menos nos gustan y de
alcanzar nuevas metas que nos hagan avanzar en la dirección correcta.
Muchos le
advierten, al novato intervalo de tiempo, que debe tomárselo con calma, que con
tanto ejercicio, el tictac de su maquinaria puede sufrir arritmias; que también
el 2014 y todos sus predecesores en el cargo empezaron con las mejores
intenciones, pero que las circunstancias no permiten cambios radicales en
lapsos limitados de tiempo; sin embargo
el flamante nuevo año, está decidido a imponerse un estricto horario para
desarrollar sus proyectos, empeñado en aumentar el volumen de su musculatura
para sacar mayor rendimiento de sus articulaciones horarias. Con empeño culturista, trata de robustecer la
musculatura de los diversos segmentos
temporales, para aumentar la duración de sus recios minutos, de sus fornidas
horas.
Y es que, han sido tantos y tan intensos
nuestros deseos, no ya solo personales sino también colectivos, de regeneración
democrática, de reactivación económica, de mejoras sociales, institucionales,
políticas y de todo tipo, que el bienintencionado año, se esfuerza sin descanso
por estar a la altura de nuestras elevadas expectativas. ¿Resistirá la
presión? ¿Mantendrá la ilusión? Quién sabe.
El tiempo lo dirá.
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