En este
inmenso teatro al aire libre, que llamamos España, estamos ensayando, estos
días, una obra muy entretenida, a la vez que canalla y desvergonzada. A pesar de que no es demasiado original (la
verdad es que hemos asistido a argumentos similares unas cuantas veces), la
trama es la mar de compleja y está llena de protagonistas, implicados y
cómplices, de todos los sectores, de todos los rincones, de todos los
colores.
En la
historia, algo enrevesada, aunque francamente amena, asistimos a revelaciones, secretos
y misterios capaces de mantener en vilo al perplejo auditorio. El tono podría
ser cómico, pero el dramático contexto de determinadas situaciones, provoca que
la sonrisa se hiele en los labios en un rictus amargo, y deja paso más bien al
esperpento patrio, que tanta tradición tiene en nuestra geografía, y que enlaza
asimismo con la picaresca de nuestro genial siglo de oro. El caso es que se acerca la hora de la
verdad, y los cabezas de cartel cuyas efigies están enmarcadas por lucecitas de
colores en la luminosa fachada piel de toro de nuestra amplia sala, viven con
cierta incertidumbre estas vísperas de la representación, ante la posible
reacción adversa del público. Los
críticos, de momento, ya han puesto el grito en el cielo, es intolerable semejante
pantomima, afirman indignados, a la vez que reclaman el pataleo mayoritario del
respetable. Sin embargo, a los
protagonistas de la función, aun les quedan ensayos suficientes para evitar el
abucheo masivo, cambiando la letra y la música de las canciones desafinadas, e
imponiéndose a los que propugnan la ruptura de la cuarta pared y la
improvisación escénica. Y de este modo, salir
airosos, con ayuda de la clá (asalariados de la compañía teatral distribuidos e infiltrados en lugares
estratégicos de la sala para provocar el aplauso mayoritario), del comprometido debut, para seguir
representando el repertorio clásico, durante algunas temporadas más, introduciendo
leves variaciones en la partitura y en el libreto con la intención de adaptar las máscaras y
las tramas a los gustos y deseos de los
nuevos públicos.
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