jueves, 13 de noviembre de 2014

EL ESPERPENTO DE LA CORRUPCIÓN. Noviembre 2014.



En este inmenso teatro al aire libre, que llamamos España, estamos ensayando, estos días, una obra muy entretenida, a la vez que canalla y desvergonzada.  A pesar de que no es demasiado original (la verdad es que hemos asistido a argumentos similares unas cuantas veces), la trama es la mar de compleja y está llena de protagonistas, implicados y cómplices, de todos los sectores, de todos los rincones, de todos los colores. 
En la historia, algo enrevesada, aunque francamente amena, asistimos a revelaciones, secretos y misterios capaces de mantener en vilo al perplejo auditorio. El tono podría ser cómico, pero el dramático contexto de determinadas situaciones, provoca que la sonrisa se hiele en los labios en un rictus amargo, y deja paso más bien al esperpento patrio, que tanta tradición tiene en nuestra geografía, y que enlaza asimismo con la picaresca de nuestro genial siglo de oro.  El caso es que se acerca la hora de la verdad, y los cabezas de cartel cuyas efigies están enmarcadas por lucecitas de colores en la luminosa fachada piel de toro de nuestra amplia sala, viven con cierta incertidumbre estas vísperas de la representación, ante la posible reacción adversa del público.  Los críticos, de momento, ya han puesto el grito en el cielo, es intolerable semejante pantomima, afirman indignados, a la vez que reclaman el pataleo mayoritario del respetable.  Sin embargo, a los protagonistas de la función, aun les quedan ensayos suficientes para evitar el abucheo masivo, cambiando la letra y la música de las canciones desafinadas, e imponiéndose a los que propugnan la ruptura de la cuarta pared y la improvisación escénica.  Y de este modo, salir airosos, con ayuda de la clá (asalariados de la compañía teatral  distribuidos e infiltrados en lugares estratégicos de la sala para provocar el aplauso mayoritario),  del comprometido debut, para seguir representando el repertorio clásico, durante algunas temporadas más, introduciendo leves variaciones en la partitura y en el libreto  con la intención de adaptar las máscaras y las tramas a los gustos  y deseos de los nuevos públicos.  

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