jueves, 8 de octubre de 2015

LA ISLA DE JAÉN. Octubre de 2015.


 Vuelve el otoño a Jaén.  Ha llegado el momento de abandonar las playas del Mar de Olivos.  Nostálgicos recordaremos los dorados días en los que chapoteábamos contemplando el infinito océano oleícola que rodea nuestras ciudades. 
Es tiempo de volver a nuestra cotidianidad, a partir de ahora el agua no estará frente a nosotros, dibujando el horizonte, sino sobre nosotros, cabalgando las celestes nubes.
Aunque  a veces,  nuestros ojos volverán a fijarse con melancolía en las olivareras inmensidades que circundan nuestra isla, y que imponen  a nuestra geografía provincial un cierto nivel de incomunicación.
La política de infraestructuras de transporte ferroviario en Jaén, hace aguas por todas partes, y estos líquidos administrativos se suman a los fluidos del mar de olivos para acentuar nuestro carácter insular.
Las principales ciudades de nuestro entorno gozan, o disfrutarán en breve plazo de tiempo, de un servicio ferroviario de alta velocidad.  Pero en nuestro caso, sin duda por el carácter isleño de Jaén, las vías del  AVE, son incapaces de volar cual gaviotas para salvar el escollo marítimo que nos rodea.   Por lo que tardarán aun bastante tiempo en unirnos al resto del estado español a las velocidades del presente siglo.  Sin duda debe ser tarea ardua levantar puentes capaces de salvar el escollo de nuestras mareas oleícolas.
Se detiene en Puertollano, el tren de alta velocidad y desde aquel puerto que se haya a unas pocas millas náuticas de nuestro mar de olivos, las imponentes locomotoras del AVE, no se atreven a levantar el vuelo hasta nuestras apacibles costas de manso oleaje.   Son sumisas nuestras corrientes marinas, del mismo modo que es apacible el carácter de sus habitantes isleños.
Acostumbrados como estamos a naufragios, como pueblo marinero que somos, apenas ponemos reparos al agravio relativo a nuestras carencias ferroviarias.  En fin, no debemos sentirnos maltratados,  al fin y al cabo son  nuestras peculiaridades de carácter geográfico las que nos mantienen un tanto “aislados”.
                                                                                                


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