jueves, 18 de septiembre de 2014

¿QUÉ HACEMOS CON EL VERANO? Junio 2013.


 Ea, pues eso, que ya está aquí el verano otra vez.  Ha llegado de improviso, con sus bermudas, sus playeras y sus gafas de sol, y se nos ha plantado en casa, y allí lo tenemos, tumbado a la bartola y tomando refresquitos la mar de feliz.  Y hombre, es verdad que todos sabíamos que tocaba ya, que podía presentarse de un momento a otro, pero yo qué sé, la actitud no es la correcta, suponíamos que esta vez el verano sería consecuente con la situación macroeconómica y demás, pero qué va, ahí está, relajado y feliz como si con él no fuera la cosa.  Y nosotros sin hacerle caso porque tenemos un país patas arriba y una economía en entredicho, así que  no podemos andar perdiendo el tiempo con estaciones perezosas que se nos  plantan de repente y por la cara en
nuestro domicilio.  Y claro, como estamos todos tan atareados buscando trabajo o echando horas extras, el verano nos mira extrañado con esos ojos brillantes como soles, porque sabe que nosotros éramos de los que en julio y en agosto estábamos todo el santo día recostados en el asiento del chiringuito. Y  hemos tratado de explicarle que no es oportuna su visita, que somos un país que está atravesando un momento muy delicado y que en esta coyuntura no estamos para piscinas ni para murgas, pero el verano erre que erre, con su sol encendido a máxima potencia y abanicándose con el pay-pay sin atender a razones. Y por eso nos tuvimos que juntar los vecinos de la comunidad y decidimos que lo teníamos que echar, que no están las cosas para mantener parásitos, y hasta iniciamos negociaciones con el otoño, que al final nos presentó un presupuesto muy apañado para una ampliación de contrato la mar de práctico, y en esas estábamos, a punto de darle la patada al verano, cuando de la noche a la mañana se nos han plantado enfrente millones y millones de turistas de piel rosada perfectamente equipados con sus tarjetas de crédito respectivas, y como es de sabios rectificar, aquí estamos el verano y yo pasando todo el santo día en el chiringuito, la mar de animados los dos como en los viejos tiempos, aunque esta vez sea desde el otro lado de la barra…

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