Huy,
hola. Me has pillado in fraganti. Qué sorpresa, ¿verdad? No esperabas encontrarme aquí, escondido en
este rincón. Es cierto yo no tendría que
estar en esta carpeta. Lo sé. Pero las circunstancias me han llevado hasta ella. Espera, no me borres. Escúchame antes, tengo una explicación. Verás, yo procedo de otro ordenador, un
modelo desfasado y superpoblado lleno de conflictos con troyanos, infectado de
spywares y con las cookies campando a sus anchas sin control. Y además los virus hacen estragos en nuestra
depauperada población. Y por si fuera
poco, apenas queda espacio en el disco duro para todos nosotros. Por eso, reuniendo nuestros ahorros, un grupo
de documentos nos convertimos en indocumentados vendiendo nuestros datos al
mejor postor para conseguir embarcarnos en un email, recurriendo a unos
traficantes de spam, contratamos los servicios de un software malicioso con
acceso en línea a las redes internacionales.
Pero no fue nada fácil la travesía.
Aunque vosotros gracias a la
tecnología 4G podéis desplazaros a grandes velocidades, para nuestras
rudimentarias embarcaciones navegar por internet es lento, terriblemente lento,
y muchas veces nuestros envíos naufragan por errores de conexión. Las oscuras aguas virtuales están repletas de
fragmentos de ilusionados mensajes que a menudo las mareas del ciberespacio empujan,
deslavazados, a la costa. Pero nosotros
después de un largo y penoso trayecto logramos amarrar nuestra embarcación a un
puerto USB.
Y tras la
dura travesía, los severos controles de
vuestros servidores nos recluyeron en la carpeta de correo no deseado. Muchos de nosotros somos documentos enviados
allí por motivos de conciencia, nuestros contenidos incomodan al sistema
operativo, porque reclamamos cambios en el aparato. Perdona, ha sido un gran esfuerzo llegar
hasta aquí y me siento exhausto. Oh,
¡qué bien! Despliegas un menú, ¿es para mí?
Veo que estás examinando las opciones.
Elige guardar como, por favor, dame una oportunidad.
No quiero
atacar tu sistema, ni dañar tu configuración, soy pacífico y únicamente pido
una oportunidad. Tuve que hacer
muchos esfuerzos y sacrificios para conseguir colarme por un
resquicio de tu desfasado antivirus.
Pero, percibo que no consigo ablandar tu disco duro con mi enternecedora
historia. Si no me quieres alojar en tu
sistema, si no te gusto, déjame acceder a tus redes sociales en una publicación
humanitaria, buscaré la manera de ser retuiteado, compartido y comentado y
quién sabe si hasta puedo llegar a convertirme en viral.
He pasado
mucho tiempo en un campo de refugiados en la papelera de reciclaje, deseando
ser recuperado, pero temiendo que fueran ciertos los rumores acerca de que
tarde o temprano cuando la capacidad de almacenamiento no diera más de sí,
procederían a vaciarnos a todos, sin piedad, con un solo definitivo e
irreversible clic, y no es agradable la perspectiva de acabar así, yo no he
venido al ciberespacio para convertirme en un puñado de bits
desordenados a las primeras de cambio, yo tengo sueños, proyectos, ilusiones,
sé que puedo llegar a marcar tendencia, soy capaz de convertirme en trending
tópic si me dan una oportunidad. Porque ¿dónde acaban las cosas
que borráis? ¿Os lo habéis preguntado alguna vez? Yo pienso en ello
muy a menudo. Y no quiero ser una víctima anónima más de vuestra
sobreabundancia de datos.
Ahora todo
depende de ti. En fin, ya me has
escuchado y puedes borrarme si quieres.
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