jueves, 18 de septiembre de 2014

LA CRUELDAD. Septiembre 2014.



Los límites de la crueldad son insondables, como aquellas simas de los lejanos océanos que están habitadas en su fondo más negro, más profundo, por ciegas presencias ajenas a cualquier tipo de luz y de apariencias tan lejanas a nuestros cánones de pensamiento, que se nos antojan monstruosas.   También en los abismos humanos es posible encontrar criaturas ciegas de ira y de horrible condición,  pero que suelen permanecer ocultas a la luz de la información.  Sin embargo, recientemente, dentro de la estrategia del autodenominado Estado Islámico, de aprovechar las posibilidades de nuestro
tiempo de la información globalizada, para hacer pública su crueldad, han mostrado varias terribles ejecuciones para golpear nuestra cotidianeidad, tratando de sumergirnos en una de esas negras simas de la demencia.   Y, ante algo así, una primera reacción puede apuntar, mediante superficiales generalizaciones, hacia toda la inmensa comunidad islámica como culpables o cómplices de tan terribles acciones.  Del mismo modo que determinadas imágenes relacionadas con acciones bélicas de las que son víctimas niños o civiles inocentes, perpetradas o consentidas por las potencias occidentales, pueden generar el mismo efecto entre muchos individuos islamistas, alimentando nuevos odios y crueldades.    En esta tierra nuestra, convivieron durante muchos siglos, ambas civilizaciones, compartiendo  territorios, culturas y genes, y admirando innegables maravillas artísticas de belleza tan abrumadora que fueron capaces de ablandar  el ansia destructora de los vencedores.  Por eso deberíamos entender mejor que otros, que la realidad de los territorios conflictivos de numerosos países islámicos responde a una complejidad enorme en la que diversos intereses políticos, económicos y religiosos se entremezclan en un cóctel de violencia y destrucción, que algunos están dispuestos a exportar a nuestro mundo occidental, cómplice desde su perspectiva, con el caos en el que están inmersos tales territorios.  Tratando de intimidarnos, con una crueldad de individuos que piensan, pero no razonan, de pobres y dañinos seres que han perdido la cabeza.

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