Se acerca la noche más esperada del
año. Y Jaén que es muy festera, está deseando disfrutar las clásicas
campanadas, tomando las doce uvas de la suerte; o las doce aceitunas, que ella
aprovecha cualquier oportunidad para promocionar los productos de la
tierra.
Jaén, que es supersticiosa, se ha puesto
ropa interior colorada bajo la falda del castillo, para entrar con buen pié en
el nuevo año. Y está dispuesta a celebrarlo con melenchones o con
cualquier ritmo que le haga menear
sus hermosas cordilleras.
Aunque está algo preocupada, como
todos. A Jaén le gusta informarse de los conflictos de su tiempo,
y sabe que la situación es complicada.
El viejo año se marcha, porque ha
llegado el final de su legislatura y los ciudadanos han decidido no renovarle
en el cargo.
Está preparando las maletas, el
declinante año, su tiempo ha pasado. El viejo 2015 se nos marcha, pero no
tendrá necesidad de emigrar a Alemania para buscarse la vida. Pese a que
muchos deseamos que desaparezcan de una vez las puertas giratorias, le aguarda
un confortable y muy bien remunerado puesto vitalicio en la
Historia. Allí disfrutará de un cómodo
estatus en el que, lejos de los convulsos vaivenes que ha vivido mientras se
encontraba al mando de los controles cronológicos, será únicamente consultado
por curiosos e historiadores, descansando del estrés del poder,
rodeado de los oropeles de los privilegiados.
Y aquí nos deja una situación de incertidumbre.
Todavía no hemos sido capaces de ponernos de acuerdo sobre su sustituto. Las cuatro estaciones mayoritarias, tienes
ideas diferentes sobre cómo afrontar el nuevo tiempo. La
inestabilidad se ha instalado en el calendario, afirman los que saben de
estas cosas.
Algunos alarmistas creen que tendremos
un año débil, que en cualquier momento puede ser forzado a dimitir por las
fuerzas emergentes del cambio climático, y que los relojes irán desacompasados,
sin norte ni guía.
Pero Jaén, descorchará el cava tranquila
pues sabe por experiencia, que los relojes no se detendrán nunca, y ella
tiene muy presente, que el futuro se impondrá como siempre ha pasado.